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  Omar Faruk Tekbilek  
Omar Faruk Tekbilek
Turquía
 
         
   
             
   
Gracias, gracias, gracias

Cincuenta y tantas primaveras después de germinar la semilla turco-egipcia en la ciudad de Adana (Turquía), Omar Faruk, representado ahora como un árbol de copa exuberante, rezuma un brillo místico. Ha creído Faruk que éste es el momento propicio para dar las gracias a todos aquellos que asentaron sus raíces, dieron cuerpo a su tronco y moldearon su ramaje, haciendo posible el rico fruto, del que seguro ustedes también mordieron apasionadamente.

“The Tree of Patience” (Resistencia 05) es la última grabación de Omar. La presencia de sus grandes amistades musicales y los títulos de las piezas hablan por sí mismas: “Espíritu común”, “Júbilo”, “Adana”, “Árbol de la paciencia”.

Su papá le enseñó siendo un niño, que uno debe mostrar siempre agradecimiento a Dios, pues conoce mejor a las personas que ellas mismas y provee sabiamente. Esta ley es la que rige su vida. Diecisiete años como empleado en una empresa de corte y confección le permitieron dar de comer a su familia en los difíciles momentos que atravesaba como músico inmigrante en Nueva York. En la adversidad no ofreció sino lo mejor de sí mismo; y continuó con la música sacrificando horas de sueño e incluso comida.

Es fácil percibir en el trato con Faruk una profunda humildad, educación y disposición. Aún en la fatiga de los ajetreos de las giras y pocas horas de sueño, su espíritu resucita al hablar de la música. Sólo tiene palabras de agradecimiento para su familia, los músicos, sus maestros, el público... Dice ser un general cuando graba un disco, pero cuando un músico le sugiere algo, entonces es soldado: “soy muy obediente” – afirma con ancha sonrisa- Sí, soy general y soldado”.

EL ÁRBOL DE LA PACIENCIA.

Omar – El Árbol de la Paciencia se explica en las primeras líneas de esta canción. Como digo en mi filosofía, el futuro era ahora y ahora será el futuro.

“Lavamos nuestras almas con el agua del agradecimiento

y miramos al futuro a través de la felicidad de ahora

El futuro era ahora, ahora será el futuro. “

Esto me permite ver ahora lo que me reserva Dios para el futuro.

He realizado un dibujo del Árbol de la Paciencia que representa a todos mis gurús, mis profesores. La parte que arranca del suelo es mi primer profesor, de quien aprendí el ritmo y las escalas. En el tronco está mi segundo maestro quien me enseñó la composición como intérprete de baglama (laúd turco). Mi tercer profesor, en el cuerpo del árbol, fue el que me enseñó la filosofía del ritmo: el equilibrio entre los extremos. Y en mitad del árbol está la filosofía. Mi hermano representa la lluvia que cae sobre el árbol para que éste crezca.

¿Por qué has elegido este momento de tu vida para reflexionar, mirar atrás y agradecer a la vida lo recibido?

(Recita el párrafo que sucede al anterior en la letra del tema “Árbol de la Paciencia”):

“Él llenó nuestros corazones con su luz

Ardemos como el árbol en llamas con el fuego de nuestro amor.

En ese fuego todas las dificultades se derretirán,

Y el Árbol de la Paciencia llevará su fruto.”

Es decir, el Árbol de la Paciencia está dando ahora sus frutos. Toda mi vida ha sido el fuego que al arder me daba energía. Es un momento perfecto para este título porque ahora es cuando todo está dando sus frutos.

Este árbol también transluce serenidad.

Sí. Es una gran alegría volver a encontrarme con Arto Tunçboyaciyan (percusiones y voz), Ara Dinkjian (oud), Hasan Isikkut (salterio) y Brian Keane (director musical) después de tanto tiempo, y esto trae consigo esa calma.

¿Por qué has elegido a los músicos que aquí te acompañan?

En América no es fácil encontrar un buen músico, así que cada vez voy a realizar un nuevo disco me gusta contar con Hasan, Ara y Arto. Conozco a Arto desde hace doce años, es una larga relación. Ara Dinkjian trabajaba con él, y colaboró en el tercer disco “Beyond the Sky”.

¿Qué compartes con ellos?

Todo lo que tienen, todo su conocimiento. Son realmente sinceros y respetuosos como músicos y como personas. No trabajan como músicos de estudio; entregan su corazón sin que yo se lo pida, y entienden el proyecto como algo de todos, no sólo mío.

Durante largo tiempo tuviste que trabajar en una empresa de confección para sobrevivir, no pudiendo dedicarte apenas a la música. ¿Cómo hiciste para sobrellevar aquella situación?

Efectivamente, el primer año fue muy duro porque no pude ofrecer ninguna actuación. Pero me di cuenta de que lo importante para un músico no es actuar sobre el escenario, sino ensayar todos los días.

Entonces nunca has estado realmente alejado de la música.

Nunca he dejado de practicar. La primera semana de trabajo fue una superación; llegaba de trabajar muy cansado, seguidamente comía porque estaba hambriento y me quedaba dormido.

Me acordé de mi padre, que era repartidor de periódicos. Se levantaba muy temprano, repartía los periódicos y después dormía 2 horas para continuar trabajando. Así que me dije, cuando llegue de trabajar voy a dormir un par de horas, no comeré y después practicaré otras 4 horas, porque si no mis dedos perdían la practica de los instrumentos.

La música es tu alimento.

Eso es, para el alma y el cuerpo.

La música de “ Why?” suena como un lamento.

Es un tema Hasan Isakkut (salterio) sobre una separación amorosa.

Es muy profunda y espiritual.

Sí, porque está preguntando a Dios ¿qué puedo hacer?

HOME SWEET HOME.

Faruk ha compuesto dos piezas dedicadas a su tierra natal. Una de ellas es “Adana”:

“Mi Adana, mi país, mi fértil tierra

sobre los montes Toros fluye lleno de bendiciones

¡Oh, mi río Sellan!

Tu embalse de agua da vida con su luz y su agua;

El sabor llega a nuestras bocas con el jugo de ácidas uvas

Los naranjos lavan sus ramas,

Las acequias del algodón abren sus brazos...”

Y la otra pieza es “Toros”, dedicada a los montes Toros.

Omar - En un principio quise llamar al tema Ararat, pero me sugirieron que no lo hiciera porque podía ser muy criticada. Me gustaba, pues se trata de un lugar sagrado tanto para los armenios como los turcos - se dice que allí se encuentra todavía el Arca de Noé-. Pero hay conflictos nacionales, así que preferí llamarlo Toros, porque engloba todo, incluyendo Ararat. Kurdos, turcos y armenios han vivido alguna vez en esta área, por lo que Toros pertenece a todos.

Si la música turca fuera una persona ¿cómo sería esa persona?

Muy sensible, espiritual… y alegre, porque la música turca es muy rica en ritmos: 7/8, 9/8, 10/8... ¡es tan variada!

Si pudieras elegir ¿en qué te gustaría reencarnarte?

Me gustaría continuar creciendo como soy. Como una persona iluminada espiritualmente, y enseñar a la gente cómo ser feliz.

Cuando era pequeño aprendí de mi padre que a Dios no se le debe pedir que te dé todo lo que tú quieres, pues es superior a mí. Cualquier cosa que me dé le estaré agradecido, pues conoce a cada persona mejor de lo que se conoce uno a sí mismo. Lo único que le pido es que por favor me mantenga más cerca de Él.

Y tú te acercas a través de la música.

Eso es, porque la música es el arte y ciencia de la vibración. Como músico tengo esa parte artística y científica. Lo que hacemos es armonizar lo desarmonizado.

¿Qué te gustaría que la gente recordara de tu música en el futuro?

Mi mensaje es que a través de la música se mantiene la unidad dentro de la diversidad. La música tiene la habilidad de comunicar un alma con otra, ignorando las máscaras de las nacionalidades, ya sea turco, armenio, griego o árabe. Me gustaría que la gente reconozca que lo importante es conocerse alma con alma. La música nos une.

Entrevista de: Patricio Otero

     
 
               
 
   
 
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