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  Kepa Junkera  
Kepa Junkera
España
 
         
   
             
   
Kepa al cubo

Cada día está más grande Kepa, en lo musical y espiritual. Su pasión por la música y la vida le hace crecer en progresión geométrica día tras día. Grabó en marzo de 2003 un doble directo titulado “K” (¿A que a nadie se le va a olvidar?) repleto de invitados, como nos tiene acostumbrados. Su música ha pasado definitivamente a la tercera dimensión: lo acompañan varias secciones (coral, de cuerda, viento y percusión) que juntas resultan impactantes.

Ya lo conocen, trabaja con elementos del folklore vasco, aportándole una dimensión universal a todo lo que toca. Ahora se enfrenta a duros retos, como es tratar la txalaparta y la alboka de una manera novedosa para darles un fuerte empujón. Y es que, siempre rodeado de sus amigos, emprende nuevos proyectos. Kepa es un saco de ilusiones sin fondo.

En los conciertos le gusta hacer participar al público y jugar con él. Es capaz de intercambiar cambiar su trikitixa a los músicos de la banda por el bodhran o la txalaparta; y se esfuerza en todo momento por divertir y hacer sentir el espectáculo como algo agradable y familiar. “K”reúne estas y otras facetas que él mismo nos cuenta.

Es novedoso y destacable el sonido monumental del disco. Resulta un tanto épico: los coros femeninos búlgaros y masculinos donostiarras, los vientos, el cuarteto de cuerdas y las percusiones tan variadas. Parece “La Sinfónica Junkera”.

En la música busco trasladar una emoción. Yo creo que la cuerda, las voces... te dan ese aspecto, pero no he pretendido avasallar ni nada de eso, simplemente emocionar. Siempre tengo presente que mi música es una música sencilla, cercana; y si he podido sugerir esa grandiosidad no ha sido mi intención. Ha sido desde la sencillez y la humildad, sabiendo por mi parte que no voy a competir con una sinfónica ni con unos coros (ríe). Yo siento mi carrera como algo complementario, es decir, cuando escuchas los trabajos anteriores encuentras sonoridades en pequeño formato; pero en este momento consideré que podía trabajar en esta línea. Aunque también en este trabajo hay un dúo con Patrick Vaillant, hay temas con mi grupo, etc. Hay de todo, pero los temas con las cuerdas, los coros y La Bottine son importantes. Estoy contento con la experiencia.

Haber grabado en semejante teatro ha hecho posible darle esa magnitud a tu música.

Como bilbaíno era un sueño poder hacer este trabajo en el Teatro Arriaga, que es un teatro clásico precioso que permite la cercanía con el público. Sabiendo que la gente en las butacas va a escuchar perfectamente todos los sonidos porque tiene una gran acústica, y buscando el simbolismo: es uno de los teatros emblemáticos que hay en Euskadi. Era otro aliciente más para mí.

¿Escribes tu mismo los arreglos para el resto de los instrumentos?

No en este caso. Soy un mal estudiante de música. Siempre me intento rodear de gente que conoce. Yo participo estrechamente en el sentido de ir buscando lo que para mí es importante, porque músicos que puedan escribir para un cuarteto hay mucha gente. He contado con Frederick Manoukian, un músico armenio que vive en París, y él ha escrito los cuartetos y las armonías de las voces. Jean Fréchette de La Bottine Souriante ha hecho los arreglos de los metales, y en otros aspectos los músicos con los que yo he colaborado en mi carrera aportan cada uno con su instrumento, pero yo diseño. Trabajo más la txalaparta y las percusiones

Donde tienes más experiencia.

Sí, en donde he dedicado más mi tiempo. Porque siempre he pensado que a mí me gustaría tener tiempo no sólo para saber escribir para un cuarteto de cuerda o de voces, sino para un artista. Eso es un sueño. Me gustaría hacer una película, ser un gran técnico de sonido...

Ambicioso ¿no?

Sí, sí, yo soy muy ambicioso en el sentido creativo y de aprender. Pero te das cuenta de que no hay tiempo. No estoy capacitado para todo eso. Entonces te vas especializando en unos sonidos, en una forma de entender. A mí me gusta más la producción, idear, dónde voy a situar esos sonidos. Me gusta también ir conociendo a la gente con la que puedes contar para que te haga un arreglo, quiénes te funcionan y estás con ellos más a gusto y te entienden mejor. Esa parcela también necesita tiempo y experiencia. Y probar, es una labor de muchísimos años.

¿Y cómo pensaste en los colaboradores de este directo?

Ahora mismo, con estos años de experiencia, siempre pienso antes. Al escuchar a otro instrumentista ya me imagino cómo suena en mi banda. Después los invitados te sorprenden por su creatividad. Por ejemplo, cuando pienso en Patrick Vaillant con la mandolina sé que puede surgir algo de esa colaboración. Siempre hago un trabajo previo viendo conciertos, escuchando música, imaginándome cómo suena ese instrumento en mi música.

De alguna manera te conviertes en un cazador de ideas o en un cazatalentos; pues si en su día fueron Oskorri los que te apadrinaron, ahora eres tú el que ha apadrinado a los txalapartaris de Oreka TX.

Oskorri, sobretodo Natxo, me descubrió cuando tocaba en un grupo de danzas y tuve la gran suerte de entrar a colaborar con un grupo profesional con el que aprendí muchísimas cosas. En mi caso intento también ayudar a los jóvenes y proponer cosas, como es el caso de Oreka. Siempre he querido incluir la txalaparta en mis espectáculos y desarrollarla. Coincidió que yo tenía unas ideas para hacer un posible disco, a ellos les apetecía también y surgió su proyecto “Quercus Endorphina”. Aparte de producir el disco aporté algunos temas. Es que una relación muy fructífera. Ahora estoy en otros proyectos en la línea de la txalaparta.

Acabo de fundar ETXAK (Euskadiko Txalaparta Kompañía), que es la compañía de Euskadi de txalaparta, y para el año que viene espero sacar un disco a la calle y con su gira correspondiente. Sigue trabajando en la línea de Oreka, pero es un poco más experimental: incluye programaciones, no utiliza instrumentos, como ocurrió en Oreka con la alboka, la valiha... sino que se centra más en el mundo de la percusión, dejándola más desnuda en ese sentido. Son muchos más txalapartaris. Vamos a jugar de seis a ocho txalapartaris tocando a la vez.

¿Tú también?

Yo estoy haciendo la música. Soy el director artístico de la compañía. Puede que el año que viene preparemos una gira conjunta: “Kepa Junkera eta Etxak”.

Es una vía que a mí me permite sacar a relucir otros aspectos de mi creatividad. Ahora también estoy produciendo un disco de Ibon Koteron, el gran albokari. Lo terminaremos para diciembre y saldrá en febrero o marzo del año que viene. Son mis grandes proyectos.

Estás en todo. Siempre aceptando nuevos retos, aprovechando todas las oportunidades. Nunca dices que no.

Es difícil. A mí me cuesta decir que no, sobretodo cuando alguien ha pensado en mí. Estos proyectos, como es el disco de Ibon Koteron, es algo que siento muy cercano y que les estoy animando a hacer el proyecto. Me siento parte del trabajo creativo, no es simplemente que te salga una producción. Con Ibon tengo una relación de amistad desde hace muchos años y tenemos una gran confianza en el trabajo. Es un reto el mundo de la alboka. Va a ser un disco, que creo va a dar un nuevo giro al instrumento. Tengo mucha confianza en él. Se va a llamar “Aireak”. El nombre que juega con lo del aire, ya sabes que la alboka es un instrumento de respiración continua: se toma el aire a la vez que se sopla. Va a haber una parte de programaciones, y también participarán invitados algunos instrumentos de la familia de la alboka, pero de otros países.

Te veo, como siempre, muy ambicioso, embarcado en proyectos. Así se aprende mucho, se hace buenos amigos y se convierte en un placer constante tu trabajo.

Para mí el estudio, estar creando y apostar por esos nuevos caminos es un sueño. Ves cómo te va subiendo esa ilusión cada día que pasa. Más en mi caso, que soy entre los de mi equipo de los primeros que tira de este carro, y veo cómo la gente se va animando. Me causa mucha ilusión que cada día confíen un poco más en mis ideas, me ayuden y al final participemos en un gran equipo. Eso es lo que hace posible que afronte todos estos trabajos, si no, yo sólo no podría.

De alguna manera te sientes como el abuelito que va viendo florecer la semilla que un día plantó.

Lo dejaremos en padre de familia (ríe) todavía. Es bonito haber tenido unos maestros de los que has aprendido y también poder transmitir cosas. Y que las generaciones sigan hacia arriba es algo muy positivo.

Parece que hay muy buena relación entre un amplio sector de los artistas vascos. Colaboran a menudo unos con otros, bertsolaris, dantzaris, albokaris.... Es como una gran familia.

Sí. Euskadi no deja de ser un país pequeño, cercano, en el que te conoces y al final siempre acabas colaborando de una forma u otra. Es positivo mantener estos lazos, pero sin descuidar que el mundo es muy grande y hay que abrirse y conocer otras culturas, otros músicos. Yo siempre intento implicarme en las propuestas que surgen aquí, pero sin descuidar que hay que mirar hacia el futuro y hacia lo que te da todo el mundo.

En tu caso no es necesario que lo aclares.

Intento que no sólo sea teoría, sino con los hechos, como se suele decir, que al final es lo que te da una credibilidad. Hay mucha gente que habla, incluso que critica. Es muy fácil opinar, criticar; pero yo creo que la mejor forma de sentir realmente lo que cuestan las cosas es haciéndolas. Eso te da una visión muy interesante de las cosas.

De la vida.

Sí, sí, por lo menos a mí me lo ha dado.

Cuando has viajado a otras ciudades o países, qué imagen has visto que tienen de Euskadi.

Hay de todo, hay gente que no nos conoce, que ha oído hablar de nosotros, gente que nos conoce a través de nuestra situación política y social... Hay mucho trabajo por hacer, me imagino que sucede como en todas las culturas. Conocer profundamente algo cuesta tiempo, siempre están los estereotipos, pero al final conocer a fondo un país es conocer también a su gente.

Yo estoy orgulloso de mi país, pero estoy orgulloso de ser ciudadano del mundo, con todo lo bueno y lo malo que tienen todas las sociedades. Siempre tengo un talante positivo, siempre pienso que las cosas van a ir a mejor. Desde mi aspecto personal intento aportar un granito de arena a través de la música, de estos proyectos, de unirme a músicos de otras culturas, de otras lenguas. Me siento partícipe de estos músicos después de que han trabajado conmigo. Intento que en lo que pueda influir, que no dejan de ser círculos pequeños, hay que ser positivo y curioso en la vida, mirar hacia delante, conocer países...

Un aspecto que tal vez no conozca todo el que le gusta tu música, es lo buen comunicador que eres en los conciertos, los juegos que estableces con el público y la interacción que propones.

¡Ah! Bueno, no creas. Yo me considero una persona tímida, pero al final el escenario y la entrega, sin querer te abre una vía de comunicación que he ido descubriendo con los años. Yo creo que a la gente que va a un concierto le gusta sentirse partícipe, cercana, que no haya distancia. A lo mejor hay otro tipo de espectáculos que no dan pie al intercambio con el público, pero en este caso intento no perderla, que la gente sienta que ha estado arriba del escenario, y yo quiero sentir que he estado abajo. Es esencial la comunicación. A mí me gustaría poder subir a todo el mundo al escenario, que vean que no hay distancia. La gente participa, se lo pasa bien y es una gozada que nos reciban así en todos los sitios. Subes con mucha alegría a tocar.

Es una música alegre, viva, en ocasiones festiva.

Sí, es una música con mucho ritmo, que incita a moverse. Tiene mucha energía, mucha fuerza. Es como un gran viaje. Al ser casi todos los temas instrumentales permite que cada uno la visualice a su gusto. Es muy imaginativa, cada uno disfruta con las imágenes que le produce.

¿Tocas en reuniones privadas con tus amigos? ¿En tu casa?

Sí, con mi familia.

¿Tendrás algún hijo músico?

Pues no sé (ríe) Que hagan lo que quieran, que disfruten con la música. Que sean buena gente; para mí eso es lo principal.

¿Por qué cambiarías tu trikitixa?

Ya que soy padre, porque mis hijas y mi futuro hijo, que estoy esperando un niño ...

Enhorabuena

Muchas gracias. Quisiera que vieran un país mucho más tranquilo, más normalizado. Por eso sí cambiaría mi trikitixa.

Entrevista de: Patricio Otero

     
• País
  España
• Nombre oficial
  Reino de España
• Capital
Madrid
• Continente
  Europa
• Idioma
  Español, catalán, gallego, euskera
• Moneda
  Euro
• Religión
  Católica romana
• Gentilicio
  Español
• Gobierno actual
  Rey Juan Carlos I
  Presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero
 
               
 
   
 
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• Trikitixa Zoom, 1991
• Triki Up, 1990
• Infernuko Auspora, 1988