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  Alasdair Fraser & Natalie Haas  
Alasdair Fraser & Natalie Haas
Escocia/Estados Unidos
 
         
   
             
   
Tanto monta, monta tanto

Esta es la historia de una relación imantada. En un polo está ella: temprana y diestra chelista. Sus enormes ojos pardos expectantes, y su silencio durante la entrevista, la muestran reservada, risa inocente y ruborizada. En el otro polo está él: viejo lobo de mar, viajero aventurero, ocurrente y reflexivo. Conoce el violín escocés tan bien como la palma de su mano. Él, corpachón, tal vez la Bestia; y Natalie, florida y delgada, la Bella. Alasdair la sedujo con el folclor patrio, y desde entonces profesor y alumna han ido creando un juego comunicativo en torno a la tradición y las piezas de autor escocesas; y el repertorio para violín y cello.

En Fire & Grace (Resistencia, 04) el uno le sirve a la otra de apoyo para que brille, y viceversa. Ambos son tiple y armonía; primera y segunda voz; clásicos y populares; rudos y aterciopelados; siempre cristalinos.

Lástima que en directo se rompa la fabulosa equidad del compacto. Allí salen sus personalidades a relucir: Alasdair hipnotiza a la comunión de fieles; ejerce de profesor exigente con un público español poco habituado a los bailes de aquella tierra; bromea esbozando “El violinista sobre el tejado”; y si se tercia, baja del escenario, se sube a una mesa del público y baila al ritmo de las palmas. Natalie, como sintiéndose invitada, parece achicarse en el escenario, y por momentos falta la chispa que prendió en Fire & Grace.

Comienza el disco una original, lírica y casi rockera reinvención de dos melodías populares: Calliope House y Frank´s Reel bajo el nombre de Calliope meets Frank.

Sí, Calliope House es una composición de Dave Richardson, del grupo Boys of the Lough; y Frank´s Reel de John McKluster un excelente violinista escocés.

A muchos sorprenderá el uso novedoso que se le da al cello en este trabajo.

El cello era usado antiguamente en la música tradicional escocesa y en otros países europeos antes que la guitarra, el piano o el acordeón. Era fácil ver grupos baile que contaban con violín y violonchelo. Pero no sólo en Escocia, es también típico de la cultura húngara, por ejemplo.

Es preciosa la introducción de Prince Charlie´s last view of Scotland. ¿El estilo de interpretar el cello se corresponde con el tradicional?

Natalie – (ríe) Para nada.

En “The Scandinavian”continuáis el viaje turístico.

Sí, la melodía es tradicional escandinava, y tiene un acompañamiento improvisado.

Allí también tienen su particular forma de tocar el violín.

Es muy interesante. Me gustaría viajar por otros países del mundo y ver las diferentes maneras de tocar el violín.

El violín noruego, por ejemplo, es asombroso.

Hay muchas influencias en algunos temas del disco. Tenemos una melodía que se llama Shetland set, que está influenciada por música el violín Hardanger de Noruega.

La música de Fire & Grace parece, por momentos, culta en lugar de tradicional.

A – Eso es porque está influenciada por el estilo barroco, pero sobretodo es música de violín, de baile.

N- En ocasiones uso técnicas clásicas, y en otros utilizo formas rítmicas de tocar el cello que no tienen nada que ver.

Cuando el cello crea esas bases rítmicas potentes ¿está sustituyendo algo de la pieza original?

N- En esos casos sí, pero lo que más hay es improvisación.

Alasdair, ahora vives en California ¿os conocisteis allí?

Nos conocimos en un curso de verano donde se enseñaban diferentes estilos de violín, cello, etc. Aquello fue hace... ¿9 años? (se miran y ríen).

Si ahora Natalie cuenta con 20 años; entonces debería ser jovencísima.

N - Sí, una niña (ríe).

¿Ahí surgió el flechazo?

N – A los once años todavía no. Cuando fui por primera vez a este curso para aprender me enamoré de la música en general, y poco a poco fui cogiéndole gusto a la música escocesa.

Juntos habéis creado un lenguaje en donde cada instrumento tiene diferentes papeles.

Nos gusta tener una conversación constructiva y divertida. Yo no quiero ser el músico del violín que lleva un acompañamiento; sino más bien que haya un intercambio de ideas.

“Archibald McDonald of Kepoch”parece estar hablando. ¿Tiene letra esta composición?

No, no tiene letra, pero podría tenerla muy fácilmente. De hecho hay muchas melodías escocesas que podrían tener letra.

¿Qué letras crees que llevaría esta melodía?

Habla mucho sobre el paisaje de la zona. Es una zona muy atmosférica en la tierra principal camino del noroeste. Hay un poco de tristeza en ella. Es una impresión muy personal mía.

¿Y qué cuenta la bucólica Slockit Light?

Es una historia muy buena. La compuso un irlandés, Tom Anderson (1910-1991). Una noche mientras paseaba por lo alto de una montaña, en su Shetland natal, al norte de Irlanda, miraba hacia abajo y apenas distinguía unas pocas luces en las casas. Recordaba que cuando era pequeño allí había muchas luces; pero la población había ido disminuyendo gradualmente con los años y aquello le entristecía. Es por eso que dio vida a esta melodía, para que permaneciera en la memoria esa luz que había sido extinguida. Slockit es un término nórdico que significa “extinguido”.

Me gusta Slockit Light porque trata sobre la gente, la vida es sus casas. Este es un tema constante en la música celta.

En los cursos de música tradicional se sigue aprendiendo de oído ¿verdad?

Sí, totalmente cierto. Es algo en lo que nosotros creemos. Yo enseño música de la misma manera que enseñaría un idioma. Hay que escuchar e imitar.

¿Y tú Natalie, cómo lo has ido aprendiendo? ¿con partituras o de oído?

Aprendí de las dos maneras y así sigo haciéndolo.

En este tiempo de trabajo juntos, seguro que habéis descubierto un montón de cosas en común.

Cuando tocas tienes que tener una especie de compenetración con el otro. Cuando toco con Natalie quiero saber quién es ella. Y Natalie se hace las mismas preguntas.

Es una forma de conocer al otro, a través de la música.

La música es muy poderosa. Está infravalorada, debería usarse más como medio de expresión y comunicación entre la gente.

En este disco hay mucho de eso.

Eso espero (ríen)

Entrevista de: Patricio Otero