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  Miquel Gil  
Miquel Gil
España
 
         
   
             
   
“En casa somos multimillonarios”

A orillas del Mediterráneo nace el País Valenciano: romano, visigodo, musulmán y finalmente cristiano. Comprende las provincias de Alicante, Valencia y Castellón. Suya es la famosa huerta, las palmeras, los naranjos y limoneros; las vides y olivos. Y allí dio a luz la mamá de Miquel a una promesa cantaora. El llanto de aquel bebé se convertiría en un quejío muy valenciano, andaluz, castellano y mediterráneo. Criado en las bandas de su tierra, militó en Al Tall desde los dieciséis al calor de lo tradicional, del sol y la sal.

Creció aprendiendo a alzar la vista y relacionar lo propio con lo ajeno, para traerlo todo a casa. Investigando larga y concienzudamente el puzzle cartográfico-musical parió Katà (Galileo MC, 04); rematando así su precedente Orgànic (Galileo MC, 02) y más de una veintena de elepés anteriores en los que aparece su nombre.

A punto estuvo de costarle la vida un incidente que relata en el tema “Katà”. Ahora soplan vientos de componente norte, sur, este y oeste; con tal armonía e intensidad, que a más de uno pondrá los pelos de punta.

EL ARTÍFICE Y SUS COMPINCHES.

Miquel- Los músicos son prácticamente los que empezaron en Orgànic, llevamos tres años juntos, y tienen su propia cuota de composición y arreglos.

- David Farran: el bajista.

- Diego López: antes era batería y ahora es especialista en percusión oriental.

- Eduard Navarro: interpreta aerófonos principalmente (cromorno, gaida, xeremía), y también cuerdas. Participa mucho en la composición. Para mí, es de los músicos de Valencia que más saben de música mediterránea y músicas étnicas.

- Cristóbal Rentero: acaba de cumplir los 24 años. Es especialista en doble cuerda (bandurrias, bandurricos, laúdes, laudines, archilaúdes...). También es dulzainero. Toca dulzainas, grallas y whistles; pero en el grupo trabaja las cuerdas. Hace dos años empezó con laúdes árabes, cümbüs, - instrumentos sin trastes de ámbito mediterráneo- .

Además hemos contado con colaboraciones para la grabación:

- Eduard Iniesta: arrastra un amplio bagaje de guitarras portuguesas, bouzoukis, baglamás, lautos...

- Xavi Lozano: es un Tactequeté. Crea ambientes y aporta vientos diferentes a los que toca Eduard, moxeños, ney, bansuri, fujara, tiktiri. Igual toca una flauta que una muleta; donde pueda soplar sopla.

- Raúl Rodríguez (hijo de Martirio): a la guitarra flamenca. Éste es otro de los que ha hecho el viaje de ida y vuelta. Era un batería que luego fue guitarra eléctrica, y después flamenca. Ahora anda pirado con los treses cubanos y está empezando a investigar con bouzoukis y laúdes.

- Oscar Roig: es el productor del disco junto conmigo. Es un músico de Barcelona que se dedica fundamentalmente a la composición. Te lo encontrarás en el disco de Lidia Pujol; en el grupo de teatro Dagoll Dagom - suyo es el musical dedicado a Poe-; en obras de la Compañía Nacional de Danza, trabajando para Duato; y en casi toda la obra de Sergi Berbel, uno de los mejores directores de Teatro de España. Oscar hace el contrapunto. Yo soy muy intuitivo y él es muy metódico, es quien me pone los pies en la tierra, porque voy demasiado a saco. Ya habíamos grabado y mezclado Orgànic en su estudio, y ésta ha sido la continuación.

Con estos músicos ya se puede trabajar bien.

¡Un lujo! ¡Lujos asiáticos!

AMIGOS POETAS.

Cuando empecé a colaborar con poetas en Orgánic, a unos no los conocía y a otros sí. Ahora prácticamente los conozco a todos, y algunos de ellos son buenos amigos míos. La mayoría son valencianos; también los hay catalanes y mallorquines. En el anterior disco la forma de trabajar la poesía consistió en leer primero, después leer en voz alta, y finalmente componer a partir de la musicalidad del texto. En Katá fue al revés, primero tenía clara la música y después me acordaba de textos que había leído y que podían servirme. Busqué muchas cuartetas, ya que para resolver unos fandangos o unas granaínas se necesitan unas cuartetas; de hecho casi toda la música tradicional usa cuartetas.

En Saturnàlia quise darle ese aire reminiscente de danzas íberas, de las que hay muchísimas en el interior de Castellón. Empezamos con una melodía tradicional, una habanera en 7/4 a la que sigue una serie de albaes (así llaman en Castellón a esa fórmula de cantos). Buscaba ese punto mágico, y me acordé del libro Coltells de Enric Casasses, que estaba formado por cuartetas, y que hablaba de las brujas de Llers – un pueblo de Girona- que aparecen en la mitología.

Justo estaba con la música de Tornada, unas granaínas, cuando Antoni Fornés me envía la primera cuarteta diciéndome: Oye, estoy escribiendo esto, a ver si te gusta. Y yo le respondí: ¡Necesito cuartetas! ¿No tienes más de esto, que mola mucho?

La Poesía en los Países Catalanes tiene un nivel muy alto, quizá de los históricamente más altos. Puede que sea minoritaria, pero toda la producción que se está haciendo en cuanto a cantidad y calidad es muy alta.

A mí me cuesta mucho juntar dos palabras que tengan sentido, así que egoístamente me vienen muy bien estas colaboraciones con poetas jóvenes. Si pretendes revisitar la música tradicional desde una órbita contemporánea, es conveniente que las letras hablen de temáticas contemporáneas. No sería lógico que metiera escenas de la época rural.

LA SENDA FLAMENCA.

El Flamenco no tiene más de cien años. El señor Mairena, el señor Pavón, y toda la serie de teóricos que teorizaron y le dieron cuerpo a lo que ahora conocemos como Flamenco lo hicieron en los años 20 y 30 del siglo pasado. Lo que sucede es que es una música de una evolución tan bestial, y es tan potente, que es uno de los grandes géneros mundiales de música tradicional que ha pasado a música de consumo. Pero eso no quita que lo que hacemos en las zonas no flamencas - Murcia, Valencia, gran parte de Castilla, Aragón- esté entroncado, sea vecino. Tenemos rondeñas, malagueñas, seguidillas, fandangos... El cuerpo es el mismo, pero la evolución en estas otras zonas ha ido hacia atrás en lugar de hacia delante. El proceso ha sido inverso, cuando uno ha ido evolucionando el otro se ha venido abajo, por eso la diferencia actual es abismal. Sobretodo por desconocimiento de la propia población, porque estos géneros siempre han estado ahí.

La guitarra flamenca es prácticamente el instrumento que más ha evolucionado en los últimos cien años; y nosotros, por el contrario, trabajamos con ruinas. Hoy es mucha gente la que está trabajando en la recuperación y ya es posible traer una guitarra flamenca a estas tierras sin que te imante, sin que te lleve al mundo flamenco y te quedes ahí. Lo que me interesa es compartir, la música tradicional siempre ha sido eso. Llegaban unos trovadores de Alemania y dejaban la mitad del Romancero en Valencia, o venían unos hombres a trabajar de Andalucía y traían unas canciones o un palo, y aquello se quedaba y se filtraba. Siempre ha sido mezcla, impureza, y me gusta observarlo desde esa órbita impura, que es desde donde le veo valor. Lo que veía estéril era buscar parecidos al Flamenco, ¡no! vamos a buscarle diferencias. Se trata de compartir.

¿Además del canto a compás, practicas el canto libre?

Mi especialidad es el canto libre del Mediterráneo, de hecho lo canto en directo, y en casi todos los discos hay su pequeña parte de canto libre. Más en directo que en estudio, porque esto es más de improvisación. Lo de hacer canto libre del Mediterráneo es como tirarte sin paracaídas entre dos montañas. Tienes que ir buscando una roca, y saltas a la otra montaña buscando una roca en la que pararte, saltas a la otra, y hay un momento en que estás en el aire y no sabes por dónde vas a resolver, y... ¡Pum! Al final caes en un tercio. Es igual que el Flamenco, está dividido en tercios.

DE PRONTO, UN ABISMO.

¡Uf! Eso es una historia personal. Una infección aquí debajo en la garganta. Pensaban que me quedaban quince días.

¡Madre mía!

Sí. Parecía una metástasis. Estaba en Tortosa, en el Festival Tradicionàrius dando unas clases de canto, y me apareció aquí (levanta el mentón señalándose la garganta) una bestialidad. Fui al hospital y me dijeron que había que practicar una biopsia, que aquello tenía muy mala pinta. Me fui. Estaba delante del Ebro con el chubasquero y me quedé en blanco, pensando: está lloviendo y el agua ni me moja. Entonces te das cuenta de que nada es importante, de la relatividad de las cosas.

¿Terminó bien aquello?

Sí, era una enfermedad que me produje. Tengo un pequeño campo de naranjos y allí voy por afición, a sudar y a pensar. Cogí una ramita de hinojo por la que habían pasado unos corderos y la habían infectado, y pillé una antigua enfermedad de pastores, unos hongos, lo que se conoce como actinomicosis. Antes esa enfermedad mataba. Yo cogí el hinojo y me lo metí en la boca, directamente en el flujo sanguíneo. Me lo inoculé en vena y estuve un año entero de antibióticos. En los últimos cinco años se han dado dos casos en toda Europa, uno en Irlanda y el segundo caso soy yo. El grupo de Otorrinolaringología del Hospital de Valencia me trató muy bien, y me está llevando a congresos. Me hicieron fotos que sirven como muestra para los médicos.

Ése era el abismo. Me dije ¡Mierda! No sé por dónde saldrá esto. El miedo que da. Dices ¡Ay, ay, ay, ay, ay!, que me ha pasado rozando.

Katá. (letra)

De repente, un abismo

llueve y no me mojo

de repente, un abismo

parecido a la nada

de repente, un abismo

un ruido: todo se rompe

katá, katá, katá

¡Ay! Llueve y no me mojo.

La nada o el mañana. (...)

COSAS DE NIÑOS.

¿Has vuelto a ser niño cantando Pissi pissi ganya? También hay Poesía infantil ¿verdad?

Hice una grabación de música infantil para las escuelas hará unos 15 años, y ahora la he retomado en Caball d´ Aràbia. Estas canciones tienen una rítmica muy marcada que da mucho juego. Además, las letras son absolutamente surrealistas, que si un pececito va a la mar y no encuentra comida, se revuelca por la arena, etc. Hay muchas letras de este tipo en la literatura tradicional, y me interesaba la rítmica, porque es asimilable a los bailes sardos y calabreses. En directo hacemos esta canción mucho más larga aprovechando el ritmo repetitivo y catártico.

Había un libro de Plàcid Rosaleny, - éste es amigo mío desde la infancia, nos hemos criado juntos- donde habla de nuestra postadolescencia. Y lo conozco todo, cuando él habla del baúl de su abuela, yo sé dónde está: detrás de la estación de Catarroja, en el barrio de Les Barraques. Y sé lo que se ve desde el desván que aparece en la canción: el puerto de Catarroja. Y si me apuras, posiblemente sé dónde está el caballito: en las escuelas Juan XXIII, en el tiovivo de una feria que se monta allí. En ese libro está toda mi infancia.

DEL BARRIO AL MUNDO.

Eso es, del barrio al mundo, me gusta esa definición. No entendería este proyecto si no partimos de casa. El problema que tiene este tipo de música es el neo exotismo, es decir, no puedes dedicarte a la música del Kazajstán superior, y olvidarte de las pardicas de Albacete. No entiendo nada, me parece que es cuestión de empezar por las pardicas, y después mirar al Kazajstán alto, donde posiblemente tendrás algo que le puedas añadir a esas pardicas. A lo mejor te aparece de camino Tom Waits, Evanescence o muchas otras cosas; deja que aparezcan, pero parte de ti, de tu casa. Si en casa fuéramos pobres y tuviéramos cuatro canciones, lo entendería; pero en casa somos multimillonarios. España tiene un bagaje brutal. Ve donde quieras, que no acabas nunca.

¿Participas en las fiestas populares de tu tierra?

Si se tercia sí, pero quedan muy pocas manifestaciones tradicionales unidas al ciclo agrícola y demás. Hoy son protocolo, ceremonia, acto social.

Lo que sí que hay es tradición de bandas.

Sí, éste es otro cantar, bandas hay todas las que quieras. También es una moda que tendrá cien años. El pasodoble, por ejemplo, forma parte la cultura popular. Quizá estas bandas son las últimas capas - de ahí lo de katà, en griego bajo-. La música de tradición oral está hecha de capas superpuestas, llámalo modas si quieres, que han ido dejando su poso. Una de las últimas modas es la de las bandas, es una capa más.

SUENA LA BANDA.

A mí personalmente me dieron a elegir entre clases de repaso de matemáticas o ir a la banda, y claro, no había color, ¡a la banda!. Es una ventaja contar una infraestructura así si quieres dedicarte a la música. Cuando quieres darte cuenta, te encuentras con catorce años y tienes casi terminada la carrera de un instrumento sinfónico - en mi caso el trombón -. Te ves con cinco cursos de solfeo hechos, conocimientos de armonía, etc, Y cuando eres mayor dispones de una herramienta muy valiosa para trabajar.

Tocar en una banda no es como tocar cuatro canciones con la flauta de pico que buenamente te han enseñado en la escuela porque no se le presta demasiada atención a la formación musical en el colegio. Allí te encuentras con una formación musical de una media alta. Eso sí que hay en Valencia, pero manifestaciones tradicionales apenas quedan. Excepto los berenjenales que se monta la gente, por ejemplo en Masalfasar, donde hacen todos los años el cant al ras (canto al raso). Allí van los mejores cantaores.

SÓLO CAMBIAN LAS FORMAS.

La cultura tradicional ha muerto, eso hay que tenerlo claro. Murió con una sociedad rural. Ahora hay que recoger todo eso y de alguna manera intentar inyectarlo en esta sociedad que tiene otras funcionalidades. Mira el ball de bot (baile de salto) en Mallorca. Hubo grupos como Música Nostra que volvieron a darle actualidad al baile tradicional. Si vas a una fiesta cualquiera en invierno, sin demasiados guiris, la mitad de la plaza está llena de gente joven en pantalón vaquero echándose unos bailes por fandango y por bolero. En Cataluña hay una gran afición a la música gitana, polcas, mazurcas, bourrées, etc. Son funcionalidades que se van recuperando.

Ahora es al revés, la música pasa del estudio de grabación a la calle.

Eso es, en el formato que hace Mercedes Peón, Eliseo Parra y otros. El grupo hace un repertorio y el público lo escucha como cualquier otro concierto. Es una funcionalidad adaptada a los tiempos. Ahora la gente no se fabrica la música, somos los músicos o especialistas los que la fabricamos. Por Internet llegamos a Indonesia y Nueva Zelanda, hemos roto las distancias. Todo tiene de bueno y de malo, sólo cambian las formas. A eso hay que jugar, a lo que hay ahora.

UN CRUCERO CON MIQUEL. (Sólo para exploradores)

Diséñanos un crucero mediterráneo de una semana.

Vale, me gusta la idea. Empezamos en la Sierra de Segura, en la serranía del sur de Jaén. Y de allí vas viniendo hacia el norte, a la zona de montañas de Valencia, Alcoy y La Vall d´Albaida. Allí te encontrarías las granaínas y medias granaínas, onzes, canto de estilo, y casi todos los géneros de rondeñas y malagueñas. Luego vas bajando hacia la costa y empiezas a encontrar jotas y fandango bailado. En general hay más colorido, porque la gente ya no es tan agreste, en la montaña son más serios. A la jota, por ejemplo, le ha costado entrar en Albacete, lo ha hecho vía pardicas.

En cuanto tocas la costa explota la jota con todo su esplendor. Las chicas levantan los brazos y los chicos dicen: La bailadora cuando baila siempre mira al bailador si le cuelga o no le cuelga... ¡Ah! ...la punta del pañuelo, por no decir otra cosa (reímos). Exposición del género, ésta es otra funcionalidad de un determinado palo. De ahí nos vamos a la zona de Tortosa e interior de Castellón. Aquí tenemos los ritmos rotos. Aquello que pensamos que es exclusivo de los Balcanes, ritmos rotos de numerador 5, 7, 9, 11, se encuentra en esta zona. Si quieres te vas a Morella, allí hacen unas fiestas cada seis años, las sexenales, de gran regusto medieval. Las calles están engalanadas con tapices formados por papelitos de colores que elaboran durante dos años. Hay mucho baile y dulzaineros tocando.

En Les Useres te encontrarías a Les peregrins de Les Useres, que no tienen nada que envidiarle a El Misteri d´Elx, la manifestación de canto polifónico mediterráneo; porque además de ser mediterránea, tiene zumo de rabo de cabra. Es lo más agreste y lo más bestia que te puedes encontrar. Muy parecido a los cantos de tenores que hacen en Cerdeña (imita este canto balando con voz profunda). Allí hay una peregrinación de dos días en mitad de la montaña con voto de silencio hasta el monasterio de San Juan de Peñagolosa, un santuario con reminiscencias íberas y cruce de religiones. También puedes ir al Corpus a Valencia, o al Corpus a Játiva. O cuando llega septiembre, a las fiestas de la Virgen de la Salud. Allí te encontrarías el origen de los castillos humanos. Los castellers, que después se han popularizado en Cataluña, se llamaban en principio bailes de valenciá. Éste es otro ejemplo de trasiego, de cómo las cosas circulan.

Y luego, si cogemos el barco...

¡Pero si todavía no hemos cogido el barco!

No haría falta. Si quieres, cruzamos la frontera natural de Valencia. Auque hoy esté dentro del País Valencià, Requena y Utiel tienen un entronque cultural castellano. Ellos son muy recios, muy castellanos de interior. Allí te encontrarías una trilogía formada por la seguidilla, jota y fandango, que se desarrolla mucho; y unas variantes de cantos de trabajo que son preciosas. El tema Tornada es una granaína, y después la voz se hace más recia porque aparecen este tipo de cantos. Allí es más duro vivir, son más escuetos, más piedra, más tierra.

TRAVESÍA EN BARCO.

Saltamos a la mar y ya tienes delante todas las islas. Empieza por Mallorca, que es una mina de grandes voces. Quien quiera ir de cantaor, que se escuche cuatro discos de recuperación interpretados por gente mayor. Tienes toda la vida sólo para intentar parecerte a ellos. A los de Sa Pobla, - un pueblo que es un vivero histórico de los mejores cantaores- los llaman los aflamencaos, porque eran más evolucionados y semiprofesionales, gracias a que han desarrollado esa complejidad técnica que tienen los cantaores flamencos.

Damos la vuelta por el Golfo de León y en Montpellier y Aix en Provence. nos encontramos con todo lo que entronca con nuestro repertorio de romances, que vendrían a ser los antiguos diarios (romances, aucas, romances de ciego) en los que se contaba lo que sucedía en la época.

Si volvemos a las islas de Cerdeña y Córcega, encontraremos las polifonías y cantos de carretero. Recuerdo que como broma, llegué a unir un canto de carretero de Lleida, otro de Cerdeña y algo de música turca; lo pegué con un editor y nadie supo separarlo, porque casan estupendamente. Tienen el mismo dramatismo en la voz.

Uff...(suspira) La verdad es que tenemos para años. No hemos tocado el Raï; la música napolitana; la Rembétika; el Arabesque de Turquía, que es el bacalao turco: música polirrítmica hecha con saz y cajas de ritmo, que vende millones de casetes.

No hace falta coger el barco, nos quedamos por casa haciendo cuatro viajes para arriba y abajo y listo. Hay que tomárselo con paciencia y realizar muchos viajes. (reímos)

UN ÁRBOL BIEN ARRAIGADO.

Si tuvieras que ser árbol ¿Qué árbol te gustaría ser? ¿Dónde enraizarías?

Me pierde la comarca de el Maestrazgo-Els Ports en Castellón: Cinctorres, Morella, Mirambel. Igual me daría un Maestrazgo aragonés que en Mirambel. Esa es una zona preciosa de montaña. Es que a mí me gusta mucho más el entorno de montaña que el de mar. Y sería una carrasca, ése árbol no se quema. Con él se hacían las garrotas y herramientas de campo.

¿Algún apunte?

A ver si los que se dedican a repoblar lo hacen con carrasca, que dura millones de años, y no con pino, que los pinos se encienden.

Entrevista de: Patricio Otero

     
• País
  España
• Nombre oficial
  Reino de España
• Capital
Madrid
• Continente
  Europa
• Idioma
  Español, catalán, gallego, euskera
• Moneda
  Euro
• Religión
  Católica romana
• Gentilicio
  Español
• Gobierno actual
  Rey Juan Carlos I
  Presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero
 
               
 
   
 
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