Se necesita un valor.Formato no válido.
 
 
  Cheb Balowski  
Cheb Balowski
España
 
         
   
             
   
Manchar, manchar, manchar sin parar.

Lalalalalá... Vuelvan a su más tierna infancia y recuerden lo divertido que era revolcarse por el césped (si es que ahora no lo hacen), mancharse la cara, la ropa y el pelo de pintura; llevarse a la boca todo tipo de objetos circundantes, juguetes, zapatos, algún que otro insecto... Con ese espíritu pueril, tal vez inmaduro, rugen los catalanes Cheb Balowski. Traen ritmo para el niño y la niña, ritmos cojos, quebrados, con pata de palo. En “Potiner” (Propaganda Pel Fet, 2003) todo vale, con tal de hacer mover el esqueleto y sudar alegría por los poros, contaminados por la ciudad.

Nada menos que once músicos han sido reclutados para tan grata tarea. Los conocerás probablemente del capítulo anterior, Bartzeloona, que sin ser música raï, tenía algo de pachanga magrebí. Se paseó por numerosas ciudades europeas, cosechando incondicionales aquí y allá.

Abierto el apetito, degusten ahora este nuevo plato aliñado con lúcidos vientos, baile sensual y aflamencado, un ataque bien llevado de rabieta y mucha percusión, pero que mucha.

Ahora que ha pasado la presentación del primer disco y estrenáis “Potiner”, imagino que la acogida será más calurosa, si cabe, que en anteriores conciertos.

Yacine- En el primero tratamos de llegar a la gente y entrar en el circuito de la música en Cataluña y Madrid. Ahora con el segundo ya conocemos los terrenos. Es una ventaja en los directos, porque la gente sabe las canciones o ha oído algo a través de un amigo, y esto ayuda a que sean más comunicativos los conciertos.

Dice la canción “City durmiendo” que Europa está sucia.

El modelo de la Europa unida es una mala copia, un intento de ser una estrella más en la bandera de Estados Unidos. Esto no es lo que queremos, no nos sentimos identificados, por lo menos nosotros. Es un grito también a toda la gente que intenta venir a Europa, que tiene una visión del continente distorsionada, como si fuera la tierra prometida, y luego se encuentran que están peor que en su país. Por eso decimos “Europa sucia”.

¿Dónde está la tierra prometida?

En la mente.

¿Existe algún producto de limpieza para esta mancha?

Nosotros utilizamos la música. Limpiamos poco (ríe). Intentamos arreglar nuestro entorno con la ayuda de la gente, poniendo nuestro granito de arena. No tenemos ninguna solución ni ningún remedio a la mancha negra. Poco a poco, estando siempre atentos y despiertos, y sobretodo manteniendo la dignidad.

¿Dónde os habéis sorprendido más a vosotros mismos en este nuevo disco?

El trabajo ha sido bastante elaborado. Cuando empezamos con Potiner, los temas no estaban compuestos, se tenían que construir, y este era el reto de Cheb Balowski. Durante cinco meses y ocho horas diarias, nos hemos puesto a trabajar y a buscar las melodías, las bases y las letras. En este sentido, nos hemos quedado sorprendidos, porque no somos músicos profesionales, estudiamos, algunos trabajan, y esto de meterte del todo nunca lo habíamos hecho, y lo hemos pasado muy bien. A ver, ha habido de todo, momentos buenos y malos, pero ahora lo recuerdo muy intenso, y como somos muchos, uno trae una idea y luego pasa a otro, le pone la letra, lo hace a su manera. Tenemos gran facilidad para pasarnos las ideas.

Es nuevo para nosotros el habernos dedicado exclusivamente a la música. Estamos contentos con el resultado, porque es lo que hemos ido a buscar. Si te digo cuántas versiones hay de cada canción, flipas.

Hemos cogido el método que nos ha gustado, uno de tantos que hay. Empezamos yendo cada día al local de ensayo, haciendo pre-maquetas, grabando bases y voces; y de ahí nacieron las canciones. Luego en enero entramos en el estudio a grabar. Todo lo hicimos en Barcelona, en estudios caseros o en el local. En “City durmiendo”, por ejemplo, las voces de Kultur Shok están grabadas en el local.

¿Cómo fue esto?

Kultur Shok es un grupo de los Balcanes afincados en Seattle, hacen hardcore balcánico. Tienen un directo excepcional. Un día que estaban por Barcelona los conocimos, coincidimos con ellos en el mismo escenario, y les invitamos a pasarse por el local. Claro, tú piensa que cuando estás trabajando con los temas, estás encerrado en un subterráneo durante ocho horas y sólo ves el tema, el tema... y necesitas un poco de aire fresco. Las colaboraciones han surgido de ahí. Es interesante ver cómo en manos de otra persona, la canción sale diferente. A veces solamente lo ves a tu manera, y viene bien un poco de aire fresco. Kultur Shok cogieron los micros y el banjo y lo que salió fue muy impulsivo.

También aparecen otros amigos.

Desde el principio queríamos que colaborase Íñigo Muguruza, por el feeling que tenemos con él. También aparece Carol, la violinista de La Carrau, Mustafá a la mandolina y Magid, Gabit y David de Radio Bemba. Toda la grabación ha sido un trabajo, y al mismo tiempo una fiesta con los amigos.

Así cualquiera trabaja.

Yo creo que cualquiera que trabaje en lo que le guste le pasa lo mismo. Hay momentos en los que tienes que trabajar para tener tu pan en la mesa, pero nosotros no vivimos de la música. De momento disfrutamos, que es lo más importante.

¿A lo putiné viene a ser algo así como a lo chapuza?

Sí, pero en el buen sentido de la palabra. Yo creo que si no te equivocas, si no manchas, si no tocas y experimentas no avanzas. Lo que hemos hecho es manchar, tocar. De hecho la palabra “potiner” se utiliza mucho cuando los niños pequeños empiezan a descubrir, tocan y se manchan la ropa. Entonces se le dice al niño, ¡Deja de ensuciarte! Y no, no debe parar, porque está descubriendo su entorno.

Nuestra intención es invitar a la gente a que haga esto, no sólo con la música, sino con todo. Tienes que ir probando, tocando y así vas avanzando. El título del disco expresa lo que hemos hecho en su elaboración, hemos manchado papel, el local, etc.

Esta misma canción esconde una anécdota muy curiosa ¿verdad?

Fuimos a un tocar un festival, la Foliada, que hacen todos los veranos en Lalín, Galicia, y coincidimos con un grupo africano que gritaba en el concierto: “¡Valencia: la paella!, ¡Madrid: bocadillo de calamares!, ¡Cataluña: arroz negro!” Y a partir de ahí salió la canción, la letra y un ritmo africano. El estribillo dice: Arroz por culo lo que te da. Es bastante surrealista, pero cuando volvíamos de Galicia en la furgo lo cantábamos e improvisábamos, fue una locura. Las canciones a veces salen así, ves un grupo u oyes una canción y te sale de esa manera, son momentos que lo vives y sale así.

Uno de los atractivos del directo son los bailes de Isabel, que por cierto, se está lanzando a cantar, cada vez más.

Sí, la estamos exprimiendo, porque es una chica que baila muy bien flamenco, ha estudiado siempre flamenco, y con la mezcla que hacemos con la música árabe, ella lo baila a su manera. Además tiene una voz muy potente, y le hemos dicho que tenía que cantar y mostrar su arte.

En la puesta en escena hacemos coreografías y bailamos ella y yo. Isabel es la parte femenina de Cheb Balowski; somos todos tíos. Buscamos esa parte de comunicación con el público, no sólo con el mensaje, sino también con el baile, invitando a dejar el cuerpo a su aire.

Y en los conciertos la gente también se moverá imitando este baile sensual y agitado.

Cada uno se expresa como quiere y como puede. Lo importante es que se exprese, que se suelte.

Isabel además de bailar, canta en Lila.

Es una canción de amor que escribió Jordi Vidal, un amigo del grupo de toda la vida, para una chica con la que estaba, y que después falleció. Jordi escribe mucha poesía y participa en un acto llamado “Poetízate”, que se hace todos los años el 23 de abril por San Jordi, en una plaza del barrio donde vive la mayor parte del grupo, en Sarriá. Nos gusta cómo escribe, le pedimos alguna letra para el grupo, y nos dio ésta.

Una instrumentación sencilla y muy bonita para acompañar a la letra.

Las guitarras son de David de Radio Bemba. Le ofrecimos tocar, y trajo la guitarra española. Es muy profunda esta canción.

Hablando de otra composición ¿Es feliz la vida de la cajera?

Yo creo que no, porque tiene que contar muchos números cada día, tiene que pasar muchos códigos de barra. Estamos todos numerados, hasta un plátano. ¡Un plátano! que es un plátano y te lo tienes que comer, no tiene por qué estar numerado. Esta canción “La vida de la cajera” viene a decir que a veces hay que dejarse de números y darle un poquito más de amor.

(Cantando en voz baja) Si los códigos de barras escondieran pequeños mensajes de amor, amor le sobraría a la cajera, le sobraría si es que sobra amor.

Los números nos impersonalizan. Un plátano no es un plátano, sino un número. Ahora todo se vende, hasta tu felicidad se podría comprar si quieres. Mira si estamos mal.

En la portada del disco aparece una señora mayor haciendo algo con las manos.

Está haciendo pan argelino. Es una persona que ha manchado mucho. Las manos son muy representativas, se nota que ha trabajado mucho y ha manchado, ha tocado. Tiene noventa años y sigue haciendo lo mismo de siempre, sigue siendo la misma, es igual de fuerte. Bueno, es mi abuela (ríe). “Potiner” es una invitación a quitar prejuicios y no tener miedo a la diferencia.

Entrevista de: Patricio Otero

     
• País
  España
• Nombre oficial
  Reino de España
• Capital
Madrid
• Continente
  Europa
• Idioma
  Español, catalán, gallego, euskera
• Moneda
  Euro
• Religión
  Católica romana
• Gentilicio
  Español
• Gobierno actual
  Rey Juan Carlos I
  Presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero
 
               
 
   
 
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