Miguel Poveda se ha situado en una de las cumbres más altas del cante flamenco por derecho, para ello ha sido necesario recorrer el camino con tranquilidad, sensatez y sabiduría. La carrera de Miguel Poveda (Badalona, Barcelona, 1973) tomó un rumbo definitivo cuando en la edición de 1993 del Festival de Cante de las Minas (La Unión, Murcia) se le concedió la “Lámpara Minera” el máximo galardón y poco después graba lo que será su primer disco “Viento del Este” ( 1995) . Desde entonces su cante se ha podido escuchar en multitud de festivales y ha grabado discos maravillosos como “Suena flamenco” (1998), y ‘Zagúan’ (2002). En los últimos meses, se editó “Qawwali Flamenco” un proyecto junto a otros flamencos y una formación paquistaní donde volvía a asumir el riesgo de encontrar el flamenco con otros géneros musicales y volviendo a dar en el centro de la diana.
Con este nuevo trabajo Poveda vuelve al cante flamenco más esencial: su mirada y su voz se retraen al mismo origen del cante. Para esta nueva aventura le acompaña a la guitarra maestra y generosa de Juan Carlos Romero que además asume el papel de ser autor de buena parte de las letras y la música, además de la producción del disco donde han grabado tangos, malagueñas y abandolaos, siguirilla y cabal y una toná. “Tierra de calma” es la farruca de Romero que da título a esta obra colosal, luminosa e intensa donde Poveda vuelve a origen, a la esencia, pero a la vez genera un impulso renovador de este arte centenario. Su voz clara, serena y sincera, de inigualable dicción hace la emoción alcance niveles reservados sólo a los grandes maestros. Como invitados esta Diego Carrasco (genio y figura) acompañándolo en una bulería, el pianista David Peña Dorantes en unas sevillanas. En el flamenco de Poveda se descubre como será el flamenco del nuevo siglo. Paco Valiente |