En 1995, Luaka Bop, el sello creado por David Byrne, sorprendió con la edición de un trabajo recopilatorio que reflejó “El alma del Perú Negro”. En él se encontraba “María Landó”, una canción que llevaba impresa la voz y la interpretación de quien, con el tiempo, se convertiría en la principal referente de la tradición musical afro-peruana.
Susana Baca nació en el costero barrio de Chorrillos en las afueras de Lima, la capital peruana, un lugar en el que han vivido los descendientes de los esclavos desde la época de la colonia. Desde muy niña estuvo rodeada de músicos; su padre era guitarrista, su madre bailarina, sus tías cantaban al estilo Aretha Franklin y un par de sus vecinos fueron los creadores del grupo Perú Negro. Ellos aportaron la fuerza necesaria que impulsó a Susana a dedicarse de lleno a la música.
Con el tiempo comenzó sus estudios de música y formó un grupo de música experimental, que combinaba música y poesía local. Ganó dos becas, una del Instituto de Arte Moderno de Perú y la otra del Instituto Nacional de Cultura Peruana para investigar las raíces de la tradición musical peruana, además de obtener el premio de interpretación y composición en el primer Festival Internacional de Agua Dulce.
Pero en la carrera de Susana Baca no sólo el aporte de David Byrne ha sido fundamental. Chabuca Granda, la gran cantante peruana amada en muchos países del mundo, se convirtió en otra pieza clave de su carrera. La autora de “Fina estampa” y “La flor de la canela” encontró en Susana a su sucesora, a tal punto que la contrató como ayudante personal y la alojó en su propia casa.
Desgraciadamente, Chabuca falleció, pero en nombre de su amiga y en el de su pueblo, Susana continuó la tarea de su vida: estudiar y recuperar el sonido de su tierra. Ella y su esposo, el sociólogo Ricardo Pereira, recorrieron los 600 kilómetros de la costa peruana recopilando testimonios y documentos de aquellos pueblos descendientes del negro. El resultado de ese trabajo luego se transformó en el libro “Del fuego y del agua”, publicado en 1992 tras once años de labor. Tres años después, la pareja creó el Instituto Negro Continuo con un objetivo similar al del libro: mantener vigente la tradición afroperuana.
Sin embargo, la incesante labor de Susana Baca obtuvo reconocimiento internacional tras la edición de aquel recopilatorio de Luaka Bop. Desde 1998, el sello estadounidense viene publicando todos los trabajos solistas de Susana Baca.
En uno de ellos, además de los instrumentos tradicionales del Perú, aparecen los sonidos de modernos de artistas invitados: Marc Ribot (guitarra), Greg Cohen (contrabajo) y John Medeski (piano y teclados). |